Aunque la coliflor puede encontrarse también en variedades verdes o moradas, la más común es la blanca. Durante su cultivo, sus hojas protegen la parte central de la planta de la luz solar, ayudando a mantener su característico color blanco.
La coliflor pertenece a la familia de las crucíferas y destaca por su textura firme y su sabor suave y característico.
Contiene de forma natural diferentes vitaminas y minerales, entre ellos vitamina C, vitamina K, algunas vitaminas del grupo B y minerales como potasio, fósforo y magnesio.
Es una verdura muy versátil en la cocina. Puede prepararse cocida, al vapor, asada, gratinada, salteada o utilizarse como ingrediente en cremas, purés y numerosas recetas.
También puede triturarse para elaborar preparaciones diferentes, como una alternativa vegetal al arroz o como base para otras recetas.
Una verdura sencilla, versátil y fácil de incorporar a una alimentación variada.